El artista puertorriqueño Bad Bunny encabezó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 y captó la atención de los medios convencionales. Su presentación marcó el primer show de medio tiempo realizado completamente en español, lo que provocó un aumento del 35% en las lecciones de español en la aplicación Duolingo.
Duolingo, una plataforma digital de enseñanza de idiomas, utiliza la “gamificación”, un método que busca hacer que las lecciones sean entretenidas y dinámicas mediante ejercicios con formato de juego.
Tras el anuncio de su presentación el 28 de septiembre, Bad Bunny fue presentador de Saturday Night Live y bromeó con los críticos durante su monólogo, diciendo que tenían “cuatro meses para aprender” español. Al mismo tiempo, motivó a algunos espectadores a comenzar a trabajar en su fluidez del español. Este interés por el aprendizaje del idioma se intensificó después de su actuación el 8 de febrero.
El consumo de medios en lenguas extranjeras dentro de la cultura dominante estadounidense también puede observarse en otras áreas como la televisión, la música y los libros. Algunos ejemplos populares incluyen el K-pop, programas traducidos como las telenovelas y los dramas coreanos, y ahora el reggaetón.
Bradley Hoot, profesor de lingüística en DePaul, sostiene que el lenguaje en los medios está vinculado a la expresión de identidades culturales.
“Una de las razones por las que los derechos lingüísticos son importantes es porque el idioma es una parte fundamental de quiénes son las personas”, dijo Hoot.
Particularmente dentro de la comunidad latine, el español suele dividirse en dos grandes grupos: el peninsular de España y el español latinoamericano. Ambos incluyen una amplia variedad de dialectos regionales.
Nacido y criado en Puerto Rico, Bad Bunny incorpora frecuentemente expresiones y rasgos lingüísticos propios de la isla en sus canciones. Algunos ejemplos destacados de terminología puertorriqueña en su música son palabras como “lelolai” y “janguear”, que se refiere respectivamente a un estribillo musical utilizado por cantantes jíbaros y a un término coloquial para “pasar el rato”.
Michelle Nolasco, estudiante de último año en estudios latinoamericanos y latinos en DePaul, explicó que en una de sus clases básicas universitarias aprendió sobre las percepciones y matices del español caribeño dentro de la comunidad latina.
“El español que se habla en España es el más favorecido, y es el que aprendemos en el sistema educativo estadounidense”, dijo Nolasco.
Hoot señaló que en DePaul el currículo de español depende menos de la enseñanza del español peninsular y expone a los estudiantes a diversas variantes del español latinoamericano reflejadas en los orígenes de su profesorado, que van desde Uruguay hasta México.
“Intentan hacerlo lo más accesible posible, con darte las herramientas para que luego puedas profundizar en una cultura en particular”, dijo Hoot.
Lourdes Torres, profesora de estudios latinoamericanos y latinos en DePaul, observó que el público puertorriqueño sintió una fuerte conexión emocional al escuchar su idioma amplificado en un escenario tan grande como el Super Bowl. También reconoció que hubo espectadores molestos porque el espectáculo se realizó en español. Las críticas y protestas contra el espectáculo de Bad Bunny persistieron, incluyendo un comentario en línea en X del presidente Donald Trump, quien lo calificó como “uno de los peores de la historia”.
Aun así, ante el creciente interés por aprender español, Torres considera que este fenómeno puede tener un impacto positivo en las generaciones más jóvenes dentro de la comunidad latina. Especialista en sociolingüística, Torres es coautora del libro “Spanish in Chicago”, que analiza cómo las generaciones jóvenes en Chicago están hablando cada vez menos español.
La investigación de Torres documentó como hay una presión que existe en muchos hogares latinos para hablar español.
“Existe la expectativa de que si eres latino, hablas español, entonces los jóvenes que no lo hablan a veces se sienten avergonzados por otros latinos, para quienes ser latino significa necesariamente hablar español”, dijo Torres.
Torres cree que esto puede manifestarse a través de la llamada cultura “No Sabo”, una expresión basada en una forma gramatical incorrecta de “no sé”, utilizada para etiquetar a personas latinas que no dominan el español.
“Necesitamos detener ese tipo de terrorismo lingüístico y darles a las personas la oportunidad de explorar sus idiomas, desarrollarlos, inspirarlos y sentirse motivadas, en lugar de ser negativas al respecto”, djio Torres.
El presidente Donald Trump declaró el inglés como idioma oficial de Estados Unidos el pasado marzo. Desde la perspectiva de Torres, esta medida sitúa al país en un contexto hostil hacia otras lenguas y hacia su aprendizaje.
Hoot dice que en respuesta a esta póliza , los individuos que deciden invertir su tiempo en aprender español tienen la capacidad de fomentar empatía y entendimiento hacia las comunidades latine en un momento de conflicto político selectivo.
“Creo que es más importante que nunca, y puede ser una forma de protesta”, dijo Hoot. “Es una manera de decir, de forma desafiante, que abrazo a las personas más allá de las fronteras. Que tengo una mentalidad global y no una mentalidad nacional limitada y provinciana”.
