Censo 2020: El Miedo de ‘Ser Contado’ en la Comunidad Latina

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Annalisa Baranowski | La DePaulia.

Una inversión necesaria por parte de la ciudad de Chicago podría impactar la vida de muchos– y esto depende hasta de los residentes llenos de temor por ser notados y ‘contados.’

Al principio de este mes, la alcaldesa invirtió $2.7 millones para el censo 2020, una cifra considerada la más costosa de parte de la ciudad. Esto es dicho ser una acción vital para asegurar de que todos sean contados en este censo y para obtener fondos y la representación necesaria del congreso. 

Sin embargo, hay muchos sectores en la ciudad que se consideran “difíciles de contar o vulnerables.” 

Los vecindarios considerados ‘no blancos’ en los lados oeste y sur de Chicago dicen ser comunidades con mayor probabilidad de ser subestimadas. 

Además, los ‘no ciudadanos,’ especialmente aquellos que son indocumentados, podrían estar preocupados de que al completar el censo alertarán a ICE. Sin mencionar, que las poblaciones que no hablan inglés son difíciles de contar porque no recibirán tantos mensajes sobre el censo. 

Junto con esto parece haber una nueva generación en la que el censo es lo menos de lo que deberían preocuparse. Eso es lo que nos dice Dangelo Banda, estudiante y residente de Pilsen, “No he notado mucha acción con respecto al censo. Solo he discutido el censo con mi familia, en el que realmente no nos importa mucho.”

“Siento que el censo solo se enfocará en estos vecindarios porque estos son los vecindarios donde se esconde la gente. No quieren que la ciudad sepa que están allí debido a problemas de inmigración, problemas de impuestos, o simplemente problemas con el gobierno en general.”

La alcaldesa afirma que “la ciudad perderá aproximadamente $1,400 al año en fondos federales por cada residente que no participe en el Censo.” Eso se traduce en $14,000 durante la próxima década por cada residente no contado. 

Al hablar con la Dra. Kathleen Yang-Clayton, co-investigadora principal del Programa del Censo 2020 de IDHS-UIC, compartió que, además de los $1.2 millones de la ciudad, el condado de Cook está gastando $2 millones y el estado ya está en proceso de gastar $29 millones para el censo.

Ella también enfatiza cómo la falta de comunicación y el miedo hacen que el proceso de conteo sea más difícil. 

“Ser contado no pone a nadie en peligro, sino que nos beneficia a todos. La ciudad, el condado y el estado están invirtiendo $32.5 millones para llegar a nuestras comunidades más vulnerables,” dijo Yan-Clayton. 

A Pesar del miedo que pueda sentir los sectores de las ciudades vulnerables, ella destacó que las poblaciones deben estar capacitados de levantar la mano y ser contados para así tener una democracia progresiva.   

“En este día y época en que las funciones más básicas de la democracia, como contar con precisión a todos y cada uno de los residentes de nuestro país…..debemos demostrar que un conteo exacto es un camino hacia una vida sana y segura y democracia próspera para todos.” 

De hecho, datos recopilados del censo se utilizan para determinar qué recursos se necesitan para nuestras comunidades.

Como consecuencia, estos fondos se proporcionan a los gobiernos estatales y locales que luego usan ese dinero para financiar programas e infraestructura como atención médica, vivienda, educación y transporte. 

Del mismo modo, nos cuenta la Dra. Katharine M. Floros, del Departamento de Ciencias Políticas de UIC. Junto con la Dra. Yang-Clayton, Floros enfatiza que el censo beneficia principalmente a los vecindarios vulnerables en vez de lastimarlos.

“Para aquellas personas de color que dependen de la asistencia del gobierno en vivienda, nutrición suplementaria, transporte público, atención médica y otros servicios sociales, un recuento bajo significa menos dinero asignado a esos servicios. Eso dificultará que esas personas mejoren su nivel de vida para ellos y sus familias.”