Dentro del Museo Nacional de Arte Mexicano, una mesa de comedor cubierta con un mantel rosa brillante y caléndulas resplandecen entre velas encendidas, un rosario, cruces, una botella de tequila Centenario y un micrófono que perteneció a la madre del artista Jorge Valdivia.
Valdivia creó esta ofrenda, o altar, para rendir homenaje a su madre y exhibirla en Día de Muertos: A Celebration of Remembrance, una de las varias exposiciones dedicadas a esta festividad en el museo de Pilsen.
Ubicado en 1852 W. 19th St., el museo es gratuito y abre de martes a domingo de 10 a. m. a 5 p. m. Este sábado 25 de octubre, celebrará Día de los Muertos Xicágo de 3 a 8 p. m., con música en vivo, actividades artísticas y presentaciones, además de obras destacadas como la de Valdivia.
Nacido y criado en Chicago, Valdivia enfrentó dificultades académicas al crecer en un hogar de inmigrantes.
“Creo que es la historia típica de algunos hijos de inmigrantes, cuyos padres no necesariamente saben cómo motivarlos académicamente”, dijo.
Egresado de DePaul, Valdivia hoy es director ejecutivo de la Chicago Latino Theater Alliance. Antes, fue director de artes escénicas del mismo museo.
Valdivia creció con tres hermanos, uno de los cuales falleció por Covid-19 en 2020.
“Cuando alguien que amas profundamente muere, buscas desesperadamente maneras de rendirle tributo”, expresó. Durante la pandemia, el aislamiento y las pérdidas globales lo dejaron sin la oportunidad de despedirse de su hermano.
Más tarde, cuando murió su madre, su duelo tomó otra forma. Creó su ofrenda, Flores para La Perla, como una forma de procesar su pérdida, rescatando una tradición ausente en su niñez.
“Poder hacer una ofrenda para ella como parte del Día de los Muertos me permitió sanar”, dijo. “Algunas tradiciones las heredamos; otras debemos reclamarlas en nuestro proceso de migración”.
La instalación representa a su madre en toda su esencia: una cantante y compositora que convertía su casa en un hogar. La mesa simula una cocina —el corazón del hogar— tal como él percibe a su madre. Pero también reconoce que ella fue mucho más.
“Cuando no vemos a nuestras madres más allá de su papel como cuidadoras, esposas o madres, dejamos de reconocer las cosas que ocurrieron en esa cocina que tanto recordamos”, dijo.
Recordó verla cantar y bailar allí, pero también llorar por su lucha contra la depresión y la demencia.
Alejandro Colunga, maestro en Back of the Yards College Preparatory High School, visitó el museo junto a sus estudiantes. Excolaborador del museo, considera esta exposición su favorita.
“Intento venir cada año”, comentó. “Ya es una tradición”.
Colunga espera que sus alumnos conecten con las ofrendas y reflexionen sobre la vida, la muerte, la alegría y la paz.
“Quiero que piensen en formas de honrar la vida… vivimos tiempos oscuros, con mucha pérdida”, dijo.
Diego Galloza, estudiante de DePaul y expresidente de Tepeyac, una organización para estudiantes latinos, espera asistir con el grupo durante su excursión anual.
“Quiero mantener viva esta tradición incluso después de graduarme, porque es hermoso ver el arte, las ofrendas y a los vendedores”, afirmó.
Galloza cree que todos deberían intentar hacer una ofrenda para honrar a sus seres queridos.
Para Valdivia, el Día de los Muertos es una celebración del legado: una oportunidad para recordar el arte musical de su madre. En su ofrenda incluyó el traje de charra que ella usaba al cantar, y a veces visita el museo para rociar su perfume alrededor del altar.
También añadió un pequeño altar con fotos de madres que otras personas le enviaron por Instagram.
“Quiero que la gente se inspire a rendir tributo a sus mamás, a darles sus flores ahora que todavía pueden”, dijo Valdivia. “Y que las vean como lo que son en su totalidad —más allá de ser madres, más allá de ser esposas—”.
Invitó a todos a preguntarles sobre sus sueños y a capturar más momentos junto a ellas.
Traducido al español por Laura Vázquez David.
